El Guali ese no sé, pero yo disfrutando como un niño.
¡Qué pequeño!
¡Qué grande!
Estoy por montarme el pisito para una temporada.
El Guali ese no sé, pero yo disfrutando como un niño.
¡Qué pequeño!
¡Qué grande!
Estoy por montarme el pisito para una temporada.
Preparados…
Listos…
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
El Turó Park celebra su 100 cumpleaños. Llenos de historia. De niños que han crecido. Y de otros que están por crecer.
En esta celebración se ha hermanado con el Tibidabo. Mejor dicho, con su Parque de Atracciones. No es tan mayor, pero casi.
Aunque la mayoría identificamos Turó Park con jardines, también tuvo atracciones. Pero de eso hace un montón de años.
Así que en esta celebración han plantado frente al acceso principal uno de esos coches de feria, en este caso de Tibidabo, para evocar ese pasado que tienen en común.
Y, como soy como un niño, pero tímido, he aprovechado la nocturnidad para subirme al cochecito.
Solo.
En buena compañía (perruna).
Si quieres conocer un poco la historia del Turó Park la encontrarás en este enlace. Y en este de La Vanguardia comentan algo del aniversario. Además, en el propio parque, junto al coche de feria, hay un mural que recoge esa historia.
Hay empresas para las que las personas sí cuentan. Algo que debería ser normal y parece que se convierte en extraordinario.
Soy de los afortunados. Con las últimas incorporaciones, debemos superar los 2.000 empleados. Más de 100 en mi área. Ayer, 22 de junio, celebramos, en las instalaciones de la empresa y en horario laboral, la llegada del verano y el cambio al horario estival en jornada intensiva hasta las 15.00 h.
Lo que veis aquí es solo el principio de la celebración. Pica-pica de lujo para todos. Vestidos especialmente para la ocasión. Como había fotógrafo de la casa, el lunes añadiré alguna foto más para compartir este buen momento.
Orgulloso de trabajar en Catalana Occidente. Orgulloso de todo el equipo.
Yo sí. Con mi sombrero multiusos.
Para el sol.
Para la sombra.
Para espantar moscas.
Para abanicarte.
Para recoger un puñado de fruta. O de billetes de 500 € (¿no estaría mal, eh? porque caben unos cuantos)
Para taparte (solo en caso de emergencia).
Y, sobre todo, para arrancarte una sonrisa si me lo pongo para ir al trabajo.
¡Feliz verano a todos! ¡Y felices luises! ¡Y felices… todos!
Actualizando datos y removiendo papeles, me han venido a la cabeza los más de 20 años que he dedicado el final de las tardes, después de la jornada laboral convencional, a enseñar a nadar a personas de todas las edades, desde niños de P3 hasta las que estaban en su tercera juventud.
Muchas horas de picar pies, braza, croll, espalda y hasta algo de mariposa. Más de 10.000 caras con gorro. Más de 10.000 personas a las que he tenido el placer y el privilegio de enseñar a nadar.
Excelentes compañeros de trabajo. Amigos. Paquita (que ya no está), María, Jordi, Ignacio, Montse, Pablo, Silvia…
Un poco de nostalgia. Y mucho cariño por esa etapa vivida.